Gabriela Delgado



> Indicios Volver a empezar cada día, sin sol. Ensimismada, la calle. Entre paréntesis. En ascuas. Un hormiguero en la vereda, ni contraseña, ni cara. Y la indiferencia de cada paso, mueca indeleble entre líneas, tajante el silencio. El mundo se ha detenido. Las puertas, cerradas. Las máscaras propias y ajenas. Nadie escucha, ve o siente. Nadie late, sonríe o ama. Una luna desteñida ampara la niebla cotidiana. Me rebela esta anestesia y la sensación de andar a tientas sobre un camino de guijarros.

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