A Marcos Reyes Dávila
Tuvo que ser en Chile,
tuvo que ser en tierra de Neruda
y en el saludo abierto de tu mano inocente;
tuvo que ser allá por los viñedos
atardecidos de luz aconcagüina;
tuvo que ser en los sanfelipeños días
de aquel otoño gris y luminoso;
tuvo que ser en medio de la historia
tras las huellas de un Hostos de apostólico verbo
de trasandinas solidaridades,
de américas nacientes;
tuvo que ser en la poesía viva
del continente verde y mineral;
allá, en La Ligua, junto a robinson niño,
a maría zamora, a carlos orihuela,
con la palabra en pisco cada noche
bajo la multitud de las estrellas,
con tu hilda de pétalo apretada en el pecho,
en tierra de mistrales y de talas,
en las viñas del mar y en los valparaísos;
tuvo que ser en medio de todas las banderas,
que yo te conociera, hermano...
el autor es poeta puertorriqueño
viernes, 9 de octubre de 2009
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