martes, 20 de septiembre de 2016

Mis mares

      




        El mar Caribe toca mi país por el sur. Nací y crecí tan cerca de él que cuando la marea subía mi casa se convertía en barco conmigo de navegante.  En la tarde, junto con  el sol creaba un espejismo mágico en virtud del cual el horizonte se hacía ancho y se acercaba. Los barcos petroleros anclados en el muelle de la refinería se veían tan cerca que jugábamos a tocarlos con las manos.  En la mañana el mar, el horizonte y la playa amanecían distantes, alejados.  . En el verano nos obsequiaba cayos de arena como islas dispersas en continentes imaginados que me hacían soñar con naufragios y náufragos, piratas y tesoros.


El Caribe es un mar verdi-azul. Nunca lo vi enojado  salvo cuando alguna tormenta imprudente agitó sus aguas tranquilas. Llega despacito a la playa, sin aspavientos  y poca espuma.  Se retira también poco a poco.  Si puede le devuelve tierra a la playa para hacerla más grande. Así tiene más tierra para amar y abrazar.  Mi Caribe es el mar de la tranquilidad. Es el beso galante del enamorado.

El Océano Atlántico es quién nos toca por el norte. Recuerdo la primera vez que lo vi  ya adolescente. Me impactó su color azul intenso profundo y la energía de sus marullos.  Su oleaje vigoroso produce tanta espuma que  recuerda al toro de lidia, siempre a punto de embestir. Rara vez besa su playa, las mas veces la golpea sin piedad como un marido maltratante o se la come, padre descastado, como Zeus  a su hijo.

Nunca pude apreciar su horizonte como el de mi Caribe.  Desconozco la magia de sus espejismos y nunca barco alguno en su bahía estuvo al alcance de mis manos.
    


Mar Caribe, Océano Atlántico

Convocatoria al II Certamen Internacional de Poesía Vicente Rodríguez Nietzsche

El Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico convoca a su segundo Certamen de Poesía Vicente Rodríguez Nietzsche

BASES DEL CERTAMEN
1. Podrá concursar todo y toda poeta que lo desee, sin importar su nacionalidad, siempre que sus obras se presenten en español.
2. Cada participante presentará un (y solo uno) conjunto de poemas de no más de 300 �versos de tema libre en total. La participación con más de un conjunto de poemas o mayor �extensión conllevará la descalificación de él o la participante.
3. Todos los poemas serán originales e inéditos, escritos en lengua española que no hayan participado en otros certámenes.
4. El o la participante deberá certificar por escrito que la obra presentada es inédita y que no ha sido premiada en otros certámenes o concursos, declaración que estará incluida en el archivo de datos personales del participante.
5. Los poemas estarán escritos en letra Arial o Times New Roman, tamaño 12 a doble espacio.�
6. Los poemas se enviarán mediante correo electrónico a la dirección:
premiovrn@yahoo.com
7. El asunto del correo dirá claramente PREMIO VICENTE RODRÍGUEZ-NIETZSCHE
8. El correo contendrá dos archivos distintos y separados.
9. El primer archivo llevará como título el seudónimo del autor o autora y al abrirse deben aparecer los poemas concursantes con sus respectivos títulos y el seudónimo con el que participa. No podrán usarse seudónimos previamente utilizados en otros certámenes o concursos.
10. El segundo archivo llevará como título el seudónimo de el o la participante y la palabra Autor o Autora, según aplique. Al abrirse deben aparecer los siguientes datos:

Nombre del poeta y
Dirección física
Número telefónico
Datos biográficos resumidos
En este mismo archivo se adjuntará la carta certificando que la obra es inédita y que no ha sido premiada en otros certámenes o concursos.
11. La fecha límite para el envío de obras será el 30 de noviembre de 2016.
12. Se concederá un solo premio. Si el o la poeta a quien se le adjudique el premio viviera fuera de Puerto Rico se le notificará vía correo electrónico tan pronto el Jurado emita su fallo pero sin derecho a divulgar la noticia hasta la lectura del Laudo. En caso de vivir en Puerto Rico será notificado en la Ceremonia del Laudo.
13. El Premio consistirá de una placa que llevará el nombre del o la poeta a quien se le adjudica el premio y la distinción de haber ganado el Premio Vicente Rodríguez Nietzsche. Asimismo, el o la poeta premiada podrá optar por participar del Noveno Festival Internacional de Poesía, bajo las mismas condiciones que los y las poetas del exterior. Esto es, que se le ofrece hospedaje, comidas y transportación terrestre, no así la transportación aérea, en caso de vivir fuera de Puerto Rico.
14. La obra premiada podrá ser publicada de forma virtual o impresa, en una colección que reunirá una muestra de la obra de los poetas participantes del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico.
15. El Laudo se llevará a cabo en el contexto del Noveno Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico del 27 de marzo al 01 de abril de 2017.
16. El participar en este Certamen implica que la obra premiada así como el nombre del autor o de la autora pueden ser utilizados para propósitos promocionales y o publicarse en aquellos medios de comunicación escrita o electrónica que el Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico (FIPPR) estime pertinente.
17. Se honrarán los derechos de autor de los participantes.
18. El jurado estará compuesto por poetas de reconocida trayectoria. No se revelarán los nombres hasta el día del Laudo.
19.El jurado podrá declarar desierto el Premio, así como descalificar cualquier participación en la que, a su entender, se haya incurrido en plagio o faltado a las reglas aquí expuestas.
20. No podrán concursar los miembros de la Junta del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, el Jurado, ni las personas relacionadas con la coordinación de este Premio ni sus familiares.
21.El simple hecho de enviar trabajos a este certamen supone la aceptación de todas y cada una de sus bases. El incumplimiento de cualquiera de las reglas aquí expresadas será motivo para la descalificación automática del trabajo sometido.

viernes, 23 de enero de 2015

Nunca jugaban con ella



Las otras niñas del barrio
 jugaban en la vereda;
las otras niñas del barrio
nunca jugaban con ella.
    (Romance de la niña negra, Luis Cané)

Entre los niños negros había una niña blanca. "Quédate aquí quietecita, en la orillita,  hasta que te pongas prieta" le dijeron.   La abuela la echó de menos al mediodía . Se fue a  a almorzar con la otra abuela, pensó.  A la hora del café volvió a extrañarla. La hora nona llegó sin su   parloteo incesante y  su interrogatorio inacabable. Ya el día se había vestido de naranja cuando la abuela, presa de un extraño desasosiego oteó el horizonte.  Sus ojos tropezaron con un bulto en la orilla de la playa. Curiosa caminó hasta allá.  Su grito despertó a la niña.... "abuela  ´¿ya me puse negra? ¿crees que jugaran conmigo? dijo antes de que su frágil cuerpo enrojecido y cubierto de quemaduras se deslizara,  desmayado, de sus brazos.

sábado, 30 de noviembre de 2013

          Restaban dos clientes  para su turno  cuando el sueño arreció su urgencia.  Desde las 2:00 AM estuvo esperando que abrieran el "shopping". Fue el primero en entrar.  Empujó, gritó, insultó pero connsiguió, claro que lo  consiguió, el televisor  LCD de 32 pulgadas con el 40% de descuento.   
        Ahora  el sueño se apoderaba  junto a un  calor intenso. "¿Porqué no prenden  el chavao aire acondicionado?,” preguntó  antes de desplomarse.  Los clientes que seguían en la fila evadieron el cuerpo. Y esperaron pacientemente su turno para pagar.

sábado, 22 de junio de 2013


 De:  Norma Segades Manías
        Poeta
        Argentina
      
ENTRE EL AIRE Y EL FUEGO.

Usted,
¿se ha dado cuenta que el olvido
es
algo más
que inaugurar la ausencia?
¿Que es una geografía sin vertientes
sobre la piel
sumisa
de la tierra
donde se hacina toda la sal de la tristeza,
donde crepitan lámparas amargas
por los cielos desnudos
y las grietas,
y estridulan su látigo los grillos
bajo la luz
herida
de cuatro lunas ciegas?
Un territorio hastiado de intemperies
donde vamos muriendo,
de a poquito,
sedientos de no verlo,
de no andar de su mano las mañanas,
de no escuchar su voz
cuando regresa,
donde creemos
casi un imposible
retornar al asombro de ser uno
porque ya no sabemos cómo hacerlo.
Donde nos faltan nombres
y palabras
y antiguos arenarios de promesas
y la savia especial de la ternura
y esa cierta vergüenza
al extender los sueños
y no hallarlo
desnudando el amor,
a la derecha...
Si alguna vez su sangre,
su esperanza,
pudo sobrevivir a esa miseria,
usted
se ha dado cuenta que,
el olvido
es,
algo más,
que inaugurar la ausencia.

NORMA SEGADES-MANIAS

domingo, 28 de abril de 2013

Distancia


Transgredió la distancia. 
Sintió el apenas perceptible rechazo de su cuerpo.
Lo demás fue el camino de regreso......

Hilda/2013
Imagen: Kingman

jueves, 23 de agosto de 2012


Voces  de la memoria, 
centenario en el bicentenario
Antología de poetas y narradores
latinoamericanos.
 

viernes, 3 de agosto de 2012

A veces


  

A veces
se me apoderan ganas

de unirme
a los  pájaros
 quese marchan de regreso.




martes, 19 de junio de 2012

Hombre de barro

            
Hombre de barro
       
         Al principio era la mujer. Estaba sola.  Poseía grandes riquezas.  Eran suyas las enormes montañas y los pequeños montes, los ríos  caudalosos, el  sol, la luna, las estrellas, los verdes y frondosos bosques.  El viento  era su amigo. Venía a jugar con su pelo cada mañana y cada tarde.  Tenía muchos animales. Curiosamente los tenía en grupos de dos de cada clase.  A eso le llamó "parejas".

      Dedicaba su vida a cantar.  Se acompañaba de flautas.  Flautas de piedra, de barro, de
bambúes, de troncos.  A veces le gustaba soñarse como flauta.  Acomodaba su boca y sus manos para tocarse, sacarse la música de adentro. 

      Tenía una recuerdo por detrás de sus ojos, en ese lugar donde  se acomodan las cosas que nombraba, donde podía verlas cuando ya no estaban; en la misma región donde estaba la luna por el día, donde el pájaro cantaba por la noche, allí en ese lugar en que podía seguir contando las estrellas después que se retiraban a descansar.     A ese lugar ella lo llamaba "memoria".  Era el recuerdo lejano y confuso de una criatura semejante a si misma pero distinta.  Cuando  recordaba a esta criatura  se sentía sola; el sol le parecía muy caliente, la luna muy fría, el agüita del arroyo no emocionaba su cuerpo.  

       Sabía construir cosas útiles con sus manos y el barro: vasijas para cargar agua hasta la cueva, ollas  para cocinar, prendas para adornarse, flautas para sacarle música, entre otras muchas.   Ella misma había soñado muchas veces con el momento en que unas manos la construyeron con arcilla.

       Pensó entonces que podría aliviar su soledad   construyendo la criatura  imaginada.   A esa criatura le llamaría "hombre".  Sería su pareja natural, como pareja tenían todos sus animales.  Viviría con ella para siempre.  Quien sabe si pasaba como con sus amigos animales, que empiezan dos y luego le van saliendo otros iguales. 

       Frente a sus  ojos vio una montaña de barro y  sin que se lo ordenara,  sus manos comenzaron a esculpir.  Trabajó afanosamente. Le  hizo un cuerpo suave y musculoso para apretarse contra él,  piernas para que la siguiera, brazos para que la abrazara. Se regodeó en los detalles: a cada lado le puso orejas con oído para que la oyera cantar, grandes ojos para que la viera, nariz para que la oliera, y la boca, si la boca  para que la besara.

       El trabajo fue duro y largo. Quedaba exhausta cada tarde.  Antes de retirarse a descansar en la noche abrazaba a su hombre de barro y soñaba.  Soñaba que era poeta y le escribía versos.  

       El día que terminó de moldearlo el cielo adquirió un color muy nuevo.  Hubo ruidos intensos y luces  que lo atravesaron a alta velocidad.  Son relámpagos, pensó, nombrándolos con naturalidad.  Uno de ellos azotó la ceiba frente a su cueva.  La dejó mustia y quemada.  El agua empezó a caer del cielo. Era la primera vez que eso pasaba. "Llueve" se dijo. mientras dejaba que el agua bajara por su rostro y por su cuerpo desnudo.

     Todavía llovía  cuando  se retiró a dormir.

      Despertó llena de  alegría, con una sensación de  renovación.   Pensó emocionada en su hombre ya listo para el fuego.    Se estiró mientras caminaba a su encuentro.  Sintió agua bajo sus pies. Pensó que el río había venido a visitarla.  Chapoteo con alegría.  Buscó con la mirada a su hombre.     Miró, miró, buscó y buscó. Justo en el lugar donde lo dejó antes de retirararse a dormir había un charco de barro rojo.

        Tardo un rato en comprender los sucedido: el agua que cayó del cielo disolvió su hombre,  lo regresó a la tierra. Era otra vez barro, sólo arcilla . 

          Pensó mucho en lo sucedido ¿porque cayó agua del cielo?,¿se subió el  arroyo a una nube? ¿Usó la gran montaña como escalera para llegar a ella? ¿Porque le disolvió su hombre?
       Se sintió más sola que nunca, como si hubiera perdido un pedazo de si misma.

          Pensando, pensado terminó por decirse " tengo todo el tiempo del mundo para volver a empezar ".  Ni corta ni perezosa  comenzó la reconstrucción, con el mismo barro.  Esta vez tuvo la precaución de construirlo dentro de  la cueva.  Y de tener listo el fuego, por si acaso.

hilda/julio/2009

jueves, 8 de marzo de 2012

De Mujeres II

s
Se  despojó  de todos sus  vestidos.
Desnuda, en  carne viva, comprendió  la  inutilidad
de los abrazos. 

Las Meninas según Hilda

Hilda en las meninas

Mirando al cielo

amarilla de espaldas

Rosas de mamà

rosas de mama