martes, 20 de septiembre de 2016

Mis mares

      





        El mar Caribe toca mi país por el sur. Nací y crecí tan cerca  que cuando la marea subía mi casa se convertía en barco conmigo de navegante.  En la tarde, junto con  el sol, creaba un espejismo mágico en virtud del cual el horizonte se hacía ancho y se acercaba. Los barcos petroleros anclados en el muelle de la refinería se veían tan cerca que jugábamos a tocarlos con las manos.  En la mañana el mar, el horizonte y la playa amanecían otra vez distantes. 
      
        En el verano nos obsequiaba cayos de arena como islas dispersas en continentes imaginados que me hacían soñar con naufragios y náufragos, piratas y tesoros.

       El Caribe es un mar verdi-azul. Nunca lo vi enojado  salvo cuando alguna tormenta imprudente agitó sus aguas tranquilas. Llega despacito a la playa, sin aspavientos, con poca espuma.  Se retira también poco a poco.  Si puede le devuelve tierra a la playa para hacerla más grande. Así tiene más tierra para amar y abrazar.  Mi Caribe es el mar de la tranquilidad. Es el beso galante del enamorado.

     El Océano Atlántico es quién nos toca por el norte. Recuerdo la primera vez que lo vi.  Me impactó su color azul intenso profundo y la energía de sus marullos.  Su oleaje vigoroso produce tanta espuma que  recuerda al toro de lidia, siempre a punto de embestir. Rara vez besa su playa, las mas veces la golpea sin piedad como un marido maltratante o se la come, padre descastado, como Zeus  a su hijo.

      Nunca pude apreciar su horizonte como el de mi Caribe.  Desconozco la magia de sus espejismos y nunca barco alguno en su bahía estuvo al alcance de mis manos.
    



sábado, 30 de noviembre de 2013

          Restaban dos clientes  para su turno  cuando el sueño arreció su urgencia.  Desde las 2:00 AM estuvo esperando que abrieran el "shopping". Fue el primero en entrar.  Empujó, gritó, insultó pero consiguió, claro que lo  consiguió, el televisor  LCD de 32 pulgadas con el 40% de descuento.   
        Ahora  el sueño se apoderaba  junto a un  calor intenso. "¿Porqué no prenden  el chavao aire acondicionado?,” preguntó  antes de desplomarse.  Los clientes que seguían en la fila evadieron el cuerpo. Y esperaron pacientemente su turno para pagar.

sábado, 22 de junio de 2013


 De:  Norma Segades Manías
        Poeta
        Argentina
      
ENTRE EL AIRE Y EL FUEGO.

Usted,
¿se ha dado cuenta que el olvido
es
algo más
que inaugurar la ausencia?
¿Que es una geografía sin vertientes
sobre la piel
sumisa
de la tierra
donde se hacina toda la sal de la tristeza,
donde crepitan lámparas amargas
por los cielos desnudos
y las grietas,
y estridulan su látigo los grillos
bajo la luz
herida
de cuatro lunas ciegas?
Un territorio hastiado de intemperies
donde vamos muriendo,
de a poquito,
sedientos de no verlo,
de no andar de su mano las mañanas,
de no escuchar su voz
cuando regresa,
donde creemos
casi un imposible
retornar al asombro de ser uno
porque ya no sabemos cómo hacerlo.
Donde nos faltan nombres
y palabras
y antiguos arenarios de promesas
y la savia especial de la ternura
y esa cierta vergüenza
al extender los sueños
y no hallarlo
desnudando el amor,
a la derecha...
Si alguna vez su sangre,
su esperanza,
pudo sobrevivir a esa miseria,
usted
se ha dado cuenta que,
el olvido
es,
algo más,
que inaugurar la ausencia.

NORMA SEGADES-MANIAS

domingo, 28 de abril de 2013

Distancia


Transgredió la distancia. 
Sintió el apenas perceptible rechazo de su cuerpo.
Lo demás fue el camino de regreso......

Hilda/2013
Imagen: Kingman

jueves, 23 de agosto de 2012


Voces  de la memoria, 
centenario en el bicentenario
Antología de poetas y narradores
latinoamericanos.
 

viernes, 3 de agosto de 2012

A veces


  

A veces
se me apoderan ganas

de unirme
a los  pájaros
 quese marchan de regreso.




jueves, 8 de marzo de 2012

De Mujeres II

s
Se  despojó  de todos sus  vestidos.
Desnuda, en  carne viva, comprendió  la  inutilidad
de los abrazos. 

lunes, 26 de diciembre de 2011

Blanca Navidad

La alcaldesa esperó ansiosa en el balcón a que apareciera el avión.  Fue toda una proeza conseguir  fondos federales para importar nieve fresca  y forrar con ella las calles de San Juan.   Le apenaba ver que los niños puertorriqueños carecieran de una  blanca navidad.  Pensaba en lo maravilloso que sería si  esos mismos niños se parecieran, aunque fuera un poco, a sus hermosos pares norteamericanos.
      El avión con la nieve llegó a al fin. El mismo avión la dispersó por las calles de San Juan.  Para cuado tocaba tierra ya era agua, pura agua que enfangó malamente las polvorientas calles.  Los niños jugaron en el barro y se embarraron a más no poder. La alcaldesa, con el abrigo que no llegó a ponerse doblado entre sus brazos, miraba apenada desde su balcón como esos niños se parecían cada vez menos a los blanquitos niños norteamericanos. A lo lejos, el Santa trataba, infructuosamente, de desatascar su trineo.

martes, 25 de octubre de 2011

Danzantes de la angustia


 
En el aquelarre de la angustia
danzan por igual

los machos cabríos
la bruja mala del sur
las sirenas confundidas
de Odiseo
las tres des-agraciadas
gracias

los besos mal besados

Observan deshabitados
los ojos deshojados
del recuerdo.
 
Hilda
2010
 

Las Meninas según Hilda

Hilda en las meninas

Mirando al cielo

amarilla de espaldas

Rosas de mamà

rosas de mama