lunes 26 de diciembre de 2011
Blanca Navidad
La alcaldesa esperó ansiosa en el balcón a que apareciera el avión.
Fue toda una proeza conseguir fondos federales para importar nieve
fresca y forrar con ella las calles de San Juan. Le apenaba ver que
los niños puertorriqueños carecieran de una blanca navidad. Pensaba
en lo maravilloso que sería si esos mismos niños se parecieran, aunque
fuera un poco, a sus hermosos pares norteamericanos.
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