viernes, 9 de octubre de 2009

De José Manuel Solá, poeta puertorriqueño

A Marcos Reyes Dávila


Tuvo que ser en Chile,
tuvo que ser en tierra de Neruda
y en el saludo abierto de tu mano inocente;
tuvo que ser allá por los viñedos
atardecidos de luz aconcagüina;
tuvo que ser en los sanfelipeños días
de aquel otoño gris y luminoso;
tuvo que ser en medio de la historia
tras las huellas de un Hostos de apostólico verbo
de trasandinas solidaridades,
de américas nacientes;
tuvo que ser en la poesía viva
del continente verde y mineral;
allá, en La Ligua, junto a robinson niño,
a maría zamora, a carlos orihuela,
con la palabra en pisco cada noche
bajo la multitud de las estrellas,
con tu hilda de pétalo apretada en el pecho,
en tierra de mistrales y de talas,
en las viñas del mar y en los valparaísos;
tuvo que ser en medio de todas las banderas,
que yo te conociera, hermano...


el autor es poeta puertorriqueño

miércoles, 7 de octubre de 2009

Residente, calle 13: Homenaje a Mercedes




El mejor homenaje: la gente joven testifica

      René Pérez, Residente del dúo Calle 13, hizo pública una carta que le escribió a Mercedes Sosa tras conocer de su estado de gravedad y su posterior muerte.

       "Cuando me enteré sobre la condición de Mercedes rápido llame a su hijo para corroborar. Su hijo en lugar de quejarse y llorar me habló de cómo sentía tanto el que Mercedes nunca pudo regalarle un saludo telefónico a mi Papá para el día de los padres. Mercedes estaba en el hospital en estado crítico. No me salían palabras. Sólo le pude decir que tanto mi Padre como yo teníamos un sueño menos que completar, gracias al tema que Mercedes había grabado conmigo. Le regalé mis bendiciones, colgué y me puse a escribir esta carta" :

        Estoy en el medio del océano atlántico. Sentado encima de una hamaca en una islita llamada Ukuptupu. Rodeado por arena, una cerveza, varios insectos, gente bonita durmiendo cerca, una libreta y mi bolígrafo de la suerte. Mirando pa’ mi lado izquierdo, pa’ donde la neblina tapa el mar y la noche tapa a las nubes comencé a recordar la primera vez que escuche a Mercedes Sosa. Una voz fuerte que recitaba las palabras de León Greco, “Solo le pido Dios” y que se había metido por las orejas de Pinochet para sembrarle en el tímpano las palabras de Julio Numhauser con “todo cambia”.

        Esa voz que escuché le da esperanza a los habitantes de una islita que se ahoga en el mar Caribe. Su voz me conectó con todo lo que la escuela no me quiso enseñar. Me reveló todo lo que me trataron de esconder. Le inyectó vitaminas a una colonia deshidratada, a mi isla Puerto Rico, una isla que lucha poco porque sabe poco. La voz de Mercedes hizo que mi papá lanzara piedras cuando había que lanzarlas. Logró que un pueblo que siempre había sentido miedo sintiera menos miedo. Con su voz la bandera estadounidense se desaparece y mi bandera parece que está sola. ¡Mercedes hace magia!

        Con su voz los desaparecidos aparecen y abrazan a sus madres. Logró que el folklore se escuchara más alto que una canción de Madonna. Le regaló sustancia a los jóvenes. Hoy muere, pero su voz queda como referencia para futuras voces. Mercedes Sosa fue una mujer que se atrevió a hablar como ningún hombre pudo.

       Su voz es tan real como las necesidades latinoamericanas."


René Pérez, Residente



Las Meninas según Hilda

Hilda en las meninas

Mirando al cielo

amarilla de espaldas

Rosas de mamà

rosas de mama